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Te lo voy a decir en este momento estimado único lector. Soy el heredero de la tercera generación de americanistas en mi familia; mi abuelo fue americanista, mi padre es americanista, yo soy americanista.

El Club América tiene 100 años de existencia, fundado en 1916 y sin duda es la institución deportiva más ganadora (como sea) de la ligaMX y por supuesto es el máximo referente del fútbol mexicano a nivel internacional.

Trabajar en el Club América, otorga prestigio, reputación, fama y poder instantáneos. Los mejores sueldos, la mejor cobertura mediática, los mejores patrocinios, la afición más grande y exigente que puede haber.

La máxima aspiración de cualquier jugador profesional en este país es jugar allí. Jugar y sentir a la afición del Estadio Azteca hace temblar a cualquier futbolista profesional.

Podrás jugar en Chivas, el equipo más querido de México; podrás jugar en el Pachuca, un equipo grande en poco tiempo y con infraestructura de clase mundial; podrás jugar en Pumas o Cruz Azul, pero cuando América te llame querrás estar allí.

RESPETA EL ESPÍRITU DE LA INSTITUCIÓN

Las organizaciones, las empresas y las instituciones se construyen sobre una idea; se sostienen con valores fundacionales y se erigen con una misión. Estos elementos forman su alma, su espíritu. Aquellos que trabajan en ellas deben tenerlos en el ADN; deben creen ciegamente en esa idea; deben compartir sus valores y adoptar esa misión como propia.

Nacho Ambriz es un buen técnico, es profesional, con roce internacional y por supuesto que es de clase mundial. Pero su salida como Director técnico del América era lógica.

El tipo no lo tiene en el ADN, no comparte los valores, ni la misión. No aspira a la gloria, no aspira a ser una leyenda, no le importa impresionar, ni entiende a sus clientes. Hoy, quienes dirigen al América le faltaron el respeto al espíritu de la institución.

Sí mi querido lector, los americanistas son los clientes de esa empresa. Carajo, Nacho no parece americanista, no camina como americanista, NO ES AMERICANISTA.

Si tu empresa es un ejército espartano de gente audaz, que no se queja y que está dispuesta a morir antes de permitir que algo no suceda, NO CONTRATES personas que solo piensan en salir temprano y descansar los fines de semana.

Difícilmente van a entender la mística de tu equipo porque estas personas no son así y está bien, son personas que funcionarán en otros equipos, tampoco andes por la vida esperando que todos entiendan tus estándares.

DEJA TRABAJAR A LA GENTE AUDAZ

Ricardo Peláez sí que es americanista, es una leyenda y un ídolo para la afición, condujo dos procesos exitosos con campeonatos, pero cometió el más grave error de un manager, mantener a alguien no apto en una posición de responsabilidad.

Peláez se equivocó en la contratación de Nacho Ambríz y no tuvo la humildad suficiente para reconocerlo. En lugar de hacer lo necesario para solucionar el problema – despedirlo – prefirió defender una decisión errónea a admitir lo que todo mundo sabía.

Se apropió de la toma de decisiones tácticas en lugar de mantenerse en el nivel estratégico; Peláez se volvió el director deportivo, director técnico, director de recursos humanos y sepa de cuantas cosas más.

Contrata gente audaz y déjala trabajar. Comunica rápidamente tus expectativas, marcos de referencia, estándares y por Dios SALTE DEL PROCESO. No los limites, deja que se equivoquen, déjalos tomar decisiones y dales retroalimentación.

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